ALICIA Y ELIZABETH BENNET

 


 

ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

 

Película de Tim Burton

Alicia tiene 20 años, han pasado alrededor de 13 años desde que estuvo en el País de las Maravillas. Sin embargo, no lo recuerda, lo revive en sus sueños una y otra vez, pero lo considera solo eso, sueños. Su padre, su mejor amigo y fanático, ya ha muerto; Alicia vive con su madre y hermanas.

 

Situamos a Alicia en la era victoriana, muy represiva y estricta, sobretodo sobre las mujeres. Era un época, que más que realidades, prefería imágenes de perfección. Esta imagen de perfección recaía sobre las mujeres como su responsabilidad, aunque fuera una imagen vacía.

 

Como Alicia tiene 20 años ya está en edad de merecer, ya se debe comprometer y casar, porque según se lo explica su hermana mayor, su belleza durará muy poco, y ella no tiene más que aportar.

 

No obstante lo anterior, Alicia es una rebelde de su época, tanto así, que ni siquiera usa corsé, incluso discute con su madre por esto, y añora a su padre. Le parece ridículo el Lord con quién está arreglado para casarse. A pesar de su título, este Lord es poco agraciado para Alicia, torpe e insulso.

 

Alicia es tan rebelde que no sigue el debido protocolo; cuando su futura suegra la invita a caminar por los jardines para explicarle el tipo de comida que le debe dar al Lord para que no se constipe, Alicia decide perseguir a un conejo blanco vestido.

 

Alicia necesita salir del restrictivo ambiente victoriano, y decide hacerlo a través de un agujero de conejo. Llega al País de las Maravillas, sin corsé, y terriblemente confundida. Se pregunta si es un sueño, mejor, cree que es un sueño, del cual no se puede despertar.

 

Alicia se entera que la Reina Roja derrocó a la Reina Blanca, que el País de las Maravillas se ha convertido en un régimen del terror, y que todos la esperan para que ella (Alicia) solucione el problema: venza a la Reina Roja y a sus ejércitos y devuelva al poder a la Reina Blanca.

¿Cómo una niña de 20 años, que no es capaz de rechazar a un pretendiente, podrá encarar semejante tarea?

 

Pues, Alicia esta niña débil al comienzo, se infiltra en la corte de la Reina Roja, rescata al Sombrerero Loco, y se convierte en el caballero de reluciente armadura que luchará por la Reina Blanca. Espada en ristre ataca al Monstruo de la Reina Roja. La niña decapita al monstruo.

 

Lo que le sucede a Alicia es que pasó de niña a mujer. Creció, se enfrentó a sus miedos y demonios, y salió victoriosa. Cuando vuelve a Inglaterra, lo primero que hace, es decirle a “su prometido”, que no se puede casar con él. Además decide continuar su viaje de crecimiento uniéndose a la empresa que fuera de su papá, para expandirla hacia nuevos países y continentes.

 

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PRIDE AND PREJUDICE

Jane Austen

 

Nuestra otra heroína se llama Elizabeth Bennet, creada por la brillante mente de Jane Austen. El libro “Pride and Prejudice” comienza así: “It is a truth universally acknowledged, that a single man in possesion of a good fortune, must be in want of a wife”. Elizabeth está inmersa en este mundo, en el cual es indispensable que se case, es un deber siendo ella mujer.

 

La modesta fortuna que tiene el Señor Bennet, padre de Elizabeth o Lizzy como les gusta llamarla, pasará al más cercano pariente varón de la familia, ya que toda la descendencia del señor Bennet son mujeres. Las mujeres no pueden heredar. Las mujeres solo están ahí para casarse, en el mejor de los casos con un hombre de buena fortuna, y obviamente para procrear. Lo que a Lizzy le parece ridículo, ella, que es una persona culta, que ha pasado su vida entre libros, encuentra a los hombres sin gracia. Sabe que ella es más ágil de mente que la mayoría de los hombres, y no ve la necesidad de casarse.

 

La familia Bennet va al baile público en el pueblo; al cual irán también los recién llegados el Señor Bingley, sus hermanas, su cuñado el Señor Hurst, y su mejor amigo el Señor Darcy.

Darcy es el que de inmediato llama la atención, por ser alto, de buena figura, muy atractivo para las mujeres, además de rico. Sin embargo, Darcy tiene un talón de Aquiles: son sus modales. El era orgulloso, se creía superior a su compañía e imposible de complacer.

 

Bingley se la pasó bailando la mayor parte del tiempo con Jane, la hermana mayor de Elizabeth. La señora Bennet estaba más que emocionada, porque en su mente eso significaba que casaría a una de sus cinco (5) hijas con un hombre de buena fortuna. Esa era la función de la señora Bennet: casar a todas sus hijas.

 

Darcy le dice a Bingley estás bailando con la única chica hermosa del salón, mirando a la mayor de las señoritas Bennet. Bingley replica, es la criatura más hermosa que he admirado. Pero ahí está una de las hermanas sentada justo detrás de ti, es muy bonita y me atrevo a decir agradable. Permíteme pedirle a mi pareja que te presente. ¿A cuál te refieres? Y volteándose miró por un momento a Elizabeth hasta encontrarse con sus ojos y dijo: Ella es tolerable, pero no lo suficientemente hermosa como para tentarme.

 

Este fue el momento de no retorno. Elizabeth consideraba a Darcy grosero, sin modales, y orgulloso, demasiado orgulloso.

 

Lizzy y su madre chocan constantemente por sus visiones tan disímiles.

 

Elizabeth va a Netherfield, propiedad que tomó en arrendamiento el Señor Bingley, a visitar a su hermana Jane, quien su madre mandó a caballo en un día de lluvia para que cenara con la hermana de Bingley. Una más de sus argucias casamenteras. Con lo cual Lizzy no confesaba. Lo que conllevó otros encuentros entre Lizzy y Darcy; nuevamente chocaron sus mentes ágiles. Lizzy queriendo opacar a Darcy, Darcy desconcertado y algo intrigado por Lizzy. Elizabeth le pregunta a Darcy si es muy orgulloso, y si el orgullo es un defecto o una virtud. Darcy solo dice que encuentra difícil perdonar las fallas de los demás o sus ofensas. Lizzy lo encuentra imperdonablemente orgulloso y pretensioso.

 

Las impresiones de Elizabeth son confirmadas cuando se hace amiga del señor Wickham, un soldado. Conocido de toda la vida de Darcy, le narra a Lizzy cómo el padre de Darcy lo quería como a un hijo, sino es que más, y al morir le prometió la parroquia de su propiedad. Pero Darcy le dio la parroquia a otra persona, por celos. Por eso ahora Wickham es un simple soldado. Esta información corrobora todo lo malo que Lizzy ha pensado de Darcy. Está indignada y molesta con Darcy. Pero nunca se molesta en averiguar más sobre el tema. Ya lo juzgó y lo condenó.

 

Elizabeth no aprueba el papel destinado para las mujeres en su época, no aprueba al señor Darcy arrogante, que se cree mejor que el resto del mundo. No aprueba la posición de su madre de casar a todas sus hijas no importa con quién. No le interesa casarse, no ve la importancia; además no le ve relevancia a la riqueza, solo al carácter de las personas. Es una rebelde, que para escapar de su mundo, tan extraño a ella, se embebe en sus lecturas y caminatas por horas.

 

Pero el universo se divierte con todos; y es así como Elizabeth se volverá a encontrar con el señor Fitzwilliam Darcy. Pero esa actitud de rebeldía y sinceridad de Elizabeth capta la atención de Darcy.  Darcy le declara su amor y le propone matrimonio. Pero Elizabeth está llena de rabia y orgullo, porque recientemente se enteró que Darcy separó a Bingley y a Jane, y por lo que ya sabía sobre lo que le hizo al señor Wickham. Darcy intenta explicar, pero Lizzy no lo deja, su orgullo no la deja.

 

Fitzwilliam, guiado por el amor, y despojado de su orgullo le explica a Elizabeth lo sucedido con el señor Wickham. Wickham no quería unirse al clero, exigió que le dieran en dinero su legado, lo perdió todo en el juego, y le pidió a Darcy por más. Darcy le negó más dinero. Regresó el verano pasado e intentó seducir a Georgiana Darcy, para que escapara con él. Cuando Wickham supo que no le correspondería nada de la herencia de Georgiana, se fue, dejándola con el corazón roto. Frente al otro asunto, el de Jane y Charles (Bingley) lo hizo porque no vio en Jane el mismo afecto que Charles profesaba por ella. Lo hizo para proteger a un amigo. Elizabeth estaba absolutamente avergonzada de sí misma. Ella estuvo ciega, parcializada, prejuiciosa y absurda.

 

Cuando Lydia, la hermana menor de Lizzy escapa con el señor Wickham para casarse, siempre y cuando el Señor Bennet la dote con 100 libras al año. El señor Bennet se ve obligado a aceptar. La señora Bennet está dichosa porque tiene una hija casada. A Lizzy le parece una abominación. Pero como Lydia es una bocona, le dice a Lizzy que quién los descubrió fue el señor Darcy, que pagó por la boda y la comisión de Wickham, por todo. Y le había pedido a Lydia que no le contara a nadie.

 

Luego Darcy acompaña a Bingley nuevamente a Netherfield, buscando que Jane y Bingley restablezcan su relación. Cosa que efectivamente sucede, y Bingley le propone matrimonio a Jane.

 

Elizabeth se da cuenta de que es ella quien ha sido prejuiciosa, que es ella quién ha sido la orgullosa. Finalmente Lizzy termina casándose con Darcy. Ella ha crecido lo suficiente para ver más allá de las apariencias. Su viaje de jovencita a mujer.  

 

  

Escogí dos historias, en principio, disímiles, pero en el fondo con muchas coincidencias. Son dos chicas, dos jóvenes que no encajan muy bien en su mundo, y no quieren hacerlo. Son rebeldes en sus propios estilos. Buscan modos de escapar a la sociedad que las encasilla y las reduce al papel de esposas y madres. Alicia tiene que hacer un viaje mágico al País de las Maravillas y derrotar los más temibles monstruos, para crecer y saber que es capaz de enfrentarse a los retos de la Inglaterra victoriana. Elizabeth tiene que conocer a su igual masculino, para ella poder entender que el mundo va más allá de las apariencias, que ella es tan cerrada y prejuiciosa como las personas que rechaza. Y entiende que hablan más los actos de una persona que sus modales. Lizzy entiende una visión más amplia del mundo, deja de ser tan cerrada. Comprende que puede ser igual de rebelde, ser feliz y enfrentarse al mundo de la Inglaterra de 1796.

   

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